Mely:
Hoy pensaba arruinarte tu día, tu cumpleaños como la gran rencorosa y no menos vengativa persona que soy. Caminé durante horas sola, hasta que me encontré con Yael para hablar un poco y más de esta situación, me aconsejo como siempre, la abrase y ella entró al cine y yo seguí por mi camino fui a Ballester y después esperar el tren, deje pasar uno algo me decía que me quede. Tomé el otro tren que vino, me bajé en San Martín y seguí caminando hasta la pizzeria, dí un par de vueltas. Hasta que llegué. Sólo estaban Maia, Aní, Ailu y por supuesto Alejandro. Abrase a cada uno de ellos. Y te esperamos un rato, llegaste con tu primo, impulsibamente no dejé que me abrazaras mucho tiempo, y te dije que hablaramos. A veces, tengo que tirar ese orgullo que siento, pero por ahora no puedo. Me obligaste a quedarme, lo cual yo cedí. Caminamos hacia la otra pizzeria y yo con el orgullo montado en mi espalda, repitiendome una y otra vez que me iría. Me convensiste, me quedé te acompañé y en todo sentido. La charla del baño, esa charla, ahí me cayó la ficha creo que somos bastantes iguales en ese sentido y otro más que ahora no viene al caso, sería meter el dedo en la llaga y no quiero. Las dos buscamos encaprichadamente un poco de aprecio y amor por parte de los hombres, bueno en este caso pibes - vos, entendés - que podemos reaccionar y sobretodo actuar de una forma que no podemos controlar por ningún medio. Las dos somos sensibles y nos ponemos tan nerviosas que temblamos, al ver situaciones que no podemos ni queremos ver. Te quiero tanto, nena. #