[Geminiana]

Cambiante, es inestable e indecisa, activa, innovadora, ingeniosa,
comunicativa, soñadora, crítica. Le gusta vivir en el presente,
aunque siempre recuerda el pasado, aveces entra en estado
melancólicos. Le escapa a la rutina; necesita que los demás, en
especial su pareja, cambie cada día. Le gusta rodearse de personas,
es sociable. Suele ser nerviosa e irresponsable; es flexible,
adaptable, altamente influenciable. Tiene amores platónicos y
veces le huye a la estabilidad. Tiene demasiados objetivos en mente.

El pasado te condena el mío está aca abajo ↓

lunes, 1 de agosto de 2011

Cierro los ojos. Vienes… Cierro los ojos y el perfume que quiero, el que elijo, se derrama en tu cuerpo, y en el lugar vacío se hace presente un hombre. Un hombre que me quiere, que se muere de ganas de apretarme en sus brazos, que desliza caricias por mi piel seda en celo. Los murmullos de su voz confunden las palabras, las envuelven, las sueltan… Nada importa. Los cuerpos tienen treinta y siete grados de temperatura, algo más en el momento de hacer el amor… y pesan lo que el delirio quiero porque se van acomodando al vaivén, al oleaje del mar sobre las sábanas… Un cuerpo, el tuyo, otro… con los ojos cerrados son el mismo cuerpo que al abrir la caja del deseo deja volar un millón de mariposas en el cielo oscuro de la soledad. Qué andarás haciendo. Por qué lugar caminarán tus pasos... ¿Estás vivo? ¿No te has muerto aun de indecisión, de estupidez, de aburrimiento? Estoy en mi emoción y en mi mente. Yo no cuestiono tanto. Ni hago preguntas. Ni me pregunto. No necesito respuestas, ni explicaciones, nada. Lo aprendí de los días, lo aprendí de las noches, lo aprendí de las lluvias y las enredaderas de jazmines azóricos. Todo vuelve. Todo empieza. Todo se recicla. Sus besos en la boca son esos mismos besos en la boca que me resucitaron cuando creía que nunca volvería a enamorarme. Los labios que se apoyan en los labios, suavemente. Los labios que se entibian, que se mojan, que entran en ebullición, la boca que abre su capullo y se convierte en rosa, hambrienta rosa carnívora, rocío de saliva, leves filos de dientes con la sabiduría de no lastimar… Ay, tu boca. Ay, mi boca. Ay las bocas sedientas, las bocas espléndidas, las bocas apuradas que de pronto se hacen lentas, se detienen, esperan el encuentro, se acomodan a los latidos del corazón, los besos, los besos en la boca, de esas bocas que se fueron acercando kilómetro a kilómetro, día a día… hora a hora, segundo a segundo… hasta que unieron chispazos de electrones en un grano de arena… y las agujas del reloj comienzan a marcar la hora mágica, la hora solamente mía de los besos en tu boca.