[Geminiana]

Cambiante, es inestable e indecisa, activa, innovadora, ingeniosa,
comunicativa, soñadora, crítica. Le gusta vivir en el presente,
aunque siempre recuerda el pasado, aveces entra en estado
melancólicos. Le escapa a la rutina; necesita que los demás, en
especial su pareja, cambie cada día. Le gusta rodearse de personas,
es sociable. Suele ser nerviosa e irresponsable; es flexible,
adaptable, altamente influenciable. Tiene amores platónicos y
veces le huye a la estabilidad. Tiene demasiados objetivos en mente.

El pasado te condena el mío está aca abajo ↓

miércoles, 21 de abril de 2010

Anfetaminas -

Tengo demasiada sed todo el día y eso me recordó demasiado cuando andaba empastándome con los pibes [Con Ema especialmente, un pibe con el que "andaba" en algo, otro día cuento esa historia :p]. Dios necesitaba mares de agua saborizada para calmarla e hidratarme. ¿A qué voy con todo esto? No sé, pero la mayoría en nuestra adolescencia probó drogas, y yo no soy la excepción.
Recuerdo la primera vez que probé, tenía 16 años era mi primer recital, de Carajo, al que iva sola, sola. No conocía a nadie y me empecé a hablar con una piba, la cuál no recuerdo el nombre, era de Zona Sur, esas amigas de una noche que siempre te hacés cuando vás a un lugar que no conoces. La piba tenía 19 años y por supuesto era más experimentada que yo, miles de recitales ya había vivido, entre otras cosas que en ese entonces no tenía idea. En la mitad del recital, que los músicos fueron al descanso y hubo un show de acrobacia me pidió que vayamos cerca del baño de hombres que tenía algo que comprar, la acompañé. Un chabón con campera de cuero nos esperaba parado cerca de la puerta a los sanitarios, ella le dio la plata discretamente y él tres de pastillas de colores. Nos fuimos al baño de mujeres, ella me ofreció una. La acepte, no quería quedar como una estúpida en frente de una completa extraña que a duras penas sabía algunas cosas, me la tome con un poco de speed que había comprado y ellas las quedaban también con el speed, salimos del baño y las escaleritas ya no se sentían igual, por momentos sentías tan firmes los escalones que te dolían las plantas de los pies y por otros tan suaves como algodones. Volvimos a pocos metros del escenario mezclándonos con la gente en medio del pogo, las luces y los sonidos te quemaban la cabeza, sólo podías sentir, algunas imágenes se me borraron, otras sólo me las acuerdo por flashes de mi memoria, el efecto de la anfetamina fué rápido y efectivo, nunca antes había sentido cosa como aquella y en el camino a casa sabía que no iva a ser la última vez que provase unas de esas pastillas.
Más tarde empecé a hablarme con gente que por casualidad también se daba con aquellas, en fin se me fué haciendo más familiar salir a casa de amigos, jodas o recitales para empastarme, ahora ya no lo estoy haciendo, la última vez fué la última semana de Febrero con los pibes "para recordar viejas épocas" me dijo Pablo, la excusa perfecta para drogarse sin culpas.